Roble, cedro, caoba. Maderas que ganan carácter con el tiempo. Cada veta cuenta una historia. Cada superficie envejece con gracia.
Caliza, mármol, travertino. Materiales que conectan el interior con la naturaleza. Texturas que invitan al tacto. Superficies que respiran.
Lino, algodón, lana. Telas que mejoran con el uso. Colores naturales. Texturas que añaden calidez sin saturar. Simplicidad sofisticada.
Piezas artesanales con esmaltes naturales. Formas que respetan la tradición. Colores que se integran. Objetos que funcionan y decoran.
Latón, cobre, hierro. Metales que adquieren patina. Superficies que cambian con la luz. Detalles que añaden carácter sin competir.
Vidrio con textura. Superficies que difuminan y filtran la luz. Transparencias que crean profundidad. Material que juega con la luz.
Cada material que elegimos responde a criterios de calidad, durabilidad y estética. Priorizamos proveedores locales cuando es posible, apoyando la artesanía hondureña.
No seleccionamos materiales por moda. Los elegimos por su capacidad de envejecer bien, por su autenticidad y por su aporte al conjunto. Cada superficie debe sentirse bien al tacto, verse bien con la luz y funcionar bien con el tiempo.
El resultado son espacios que se sienten auténticos, naturales y refinados. Interiores donde los materiales hablan de calidad, no de precio. Donde la textura cuenta tanto como el color.